domingo, 30 de diciembre de 2018

Abundancia

Que abunden las palabras engarzadas en silencios,
que levanten torres maravillosas, de poesía monumentos.
Que abunden las letras hermosas e invadan mis prosas,
que abunden la risa y los recreos, la brisa y el sosiego.

Que abunden las amistades incondicionales,
el buen vino, los filosofeos, el sano alimento,
los abrazos, los besos, los jugueteos del cortejo,
que sea abundante el amor para volver trascendental el sexo.

Que abunde la respiración calma cuando aceche la prisa,
y la disciplina necesaria para entrenar los golpes certeros.
Que abunde el tiempo para hacernos el espacio,
de tirarnos en el suelo, solo a contemplar el cielo.

Que abunden los puños en alza sobre gritos de guerra,
cuando rebasen las injusticias y oprima la miseria.
Que abunden la autogestión, el compañerismo, lo solidario
cuando el yugo del Estado nos quiera marginados.

Y en última instancia que abunde el dinero,
pues ya que tengo en mi vida todo lo que quiero
lo usaría para lo mismo si fuese un tipo adinerado
que en estos versos he tratado de dejar plasmado.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Mascota del poder.

Hace rato he dejado de confiar en tí,
dama blanca que aparenta los ojos vendados…
pues a la postre se nota que a veces
te gusta espíar por debajo.

Que en tu balanza supuestamente imparcial,
pesan más los papeles y metales dorados,
que un estómago hambriento en la mente,
de una madre o un padre desesperados.

Hace rato he dejado de confiar en tí.
y por eso hoy te arrebato de la mano,
esa espada que blandes haciéndote ingenua,
motivada por el interés o la negligencia.

Te han pintado como la madre…
Pero eres hija del patriarcado.
Cuántos años han pasado,
cuántos ejemplos se han plasmado:

-De tu favoritismo por los hijos privilegiados.

-De tu ceguera selectiva ante un pueblo marginado.

-De tu danza financiada por los intereses corporativos del Estado.

-De tu acción benefactora de los que poseen el bastón de mando.
Por eso es que hace rato
he dejado de confiar en usted.
y hoy con furia le arrebato
esa espada que anda blandiendo pedante,

no siendo una guerrera de la verdad,
si no una mercenaria del interés.
Nunca ha hecho realmente su voluntad,
siempre ha sido una mascota del poder.



miércoles, 13 de abril de 2016

Romper los huevos.

Romper los huevos. ¿Cuántas veces en la vida hemos usado esa frase tan incisiva como directa? Tan delimitante de nuestro territorio emocional, como guillotina terminante, intencionalmente en papel de verdugo de los actos ajenos, en pos de darle por fin un fin a las costumbres ajenas que tanto... bueno, nos rompen los huevos.
¿Cuántas veces hemos escuchado esas palabras, como colmillos de lobo en nuestro cuello?, dejando en pelotas al ego, frente a la audiencia de nuestros círculos sociales, sean cuales fueren, obligándonos (o al menos intentándolo) a sentir vergüenza por lo que estábamos haciendo. Incontables veces oímos ese verso, y reaccionamos a su brío asumiendo que no escondería ninguna metáfora entre sus recovecos.
Hoy me dí cuenta de algo muy importante, acaso menester. Recordando a Herman Hesse, y al cascarón del mundo que tiene que romper Emilio Sinclair para descubrirse a sí mismo, y a Fausto Aguirre citándolo en una de sus viejas canciones, “El ave rompe un mundo. Aquél que quiere volar, o tan solo de vuelta empezar, tiene que romper un mundo.”
Hay que romper los huevos gente. El problema... La cuestión, es que hay dos maneras de romper los huevos. Desde afuera y desde adentro. Pero, ¿Qué es el huevo? ¿Qué es afuera y qué es adentro?
“El huevo es el mundo. El ave rompe un mundo.”
El mundo son las estructuras. Las reglas del paradigma impuesto, establecido por la aceptación de “los otros”, “nosotros”, <<la sociedad>>. El sistema conceptual que cerca nuestros seres esenciales, los gritos del alma.
Y como dije antes, hay dos formas de romper los huevos; de romper el mundo:
El desde afuera: ¿Qué es lo que pasa literalmente cuando se rompe un huevo desde afuera? Se escapa el contenido. Se fuga desparramando la yema inerte en direcciones aleatorias, con el único destino de ser devorada por nuestros apetitos radicados en lo más primitivo, básico e impulsivo de nuestros instintos, o, se desvanece bajo la acción incesante del tiempo, como almuerzo de hormigas y gusanos, entre otros tantos.
Transformemos esa imagen en una metáfora:
Uno trata de romper las estructuras de un mundo. Un mundo que sabe que es una mierda. Un lugar falso, sinónimo de selva, donde reina el más pesado y violento de los seres humanos.
Si sos alguien sensato, tus sentimientos no van a hacer menos que pedirte que sumas los cimientos de ese oscuro caos, sepultando sus ruinas, suplicando que de tanto sufrimiento, aun se pueda sembrar algo. Ergo, el impulso nato de romper los huevos. Pero, rompiéndolos desde afuera, sin comprender las reglas de aquel mundo; sin entender que ese ser violento y famélico protege esas estructuras, y va a desmembrarte antes que permitirte hacer algo, lo único que vas a conseguir es fracaso, una yema inerte, arena o agua filtradas entre los dedos de las manos, la impotencia manifiesta por la falta de paciencia y/o inteligencia, de iniciativa o persistencia.
Ahora, por otro lado, está la opción de romperlo desde adentro. Y de la única manera en la que eso puede darse en concreto, es si de su interior emerge un pájaro. Resultado de paciencia y esfuerzo, de búsqueda interna y hallazgo, de tropezones y alzamiento, que una vez descascarada la corteza, liberado del encierro, pide vuelo, alimento, nado en cielo. Canto desbordado de su pecho. Crece, se expande, se sigue reproduciendo. Se vuelve semilla al viento. Hoja de otoño volando a ser sustento de algún otro árbol en invierno.
De lo que me di cuenta hoy, en fin, es que el huevo es nuestra sombra. Nuestras inseguridades, nuestros miedos. O bien, podría ser el sistema putrefacto en el que nos toco nacer. Este artificio asqueroso, productor de masivas miserias, que aquellos que tenemos corazón, anhelamos ver caer.
Pueden ser cualquiera de los dos, o los dos, ya que la expresión en lunfardo, es romper los huevos, y no él huevo. Sea como sea, por uno o por los dos, por favor: Rompé los huevos, pero hacelo a consciencia, rompelos desde adentro.

martes, 12 de abril de 2016

De pecados fabricados.

Inasequibles tus labios.
Apartados de los míos,
por mis propios maleficios.
Maquiavélicos, macabros.

Fabricando cada paso,
cada palabra falaz,
cada madeja de mentiras,
para sentirme perspicaz.

Qué ingenuo pretérito.
Priorizaba mis propósitos
perdiendo mis principios,
perdiendo la pira en tus ojos.
Pues lágrimas brotaron,
cuando expuestos mis pecados,
extinguiendo aquel fuego,
exiliándome al pasado

Enterrado en tu memoria
acurrucado de agonía y letargo,
Me consuelo con el caos
y su obrar codificado,

demostrando que hoy,
eres mas grande,
y de lo que te he lastimado,
por lo menos, algo has sacado.

Sin embargo, en el fondo,
permanece injustificable.

domingo, 10 de abril de 2016

El faro

El martirio auto-impuesto.
El látigo en la mano, apuntando a tu propia espalda.
El dolor en el alma, de origen misterioso,
manifestándose en actos que detrás de su máscara,
son auto-flagelo.

El castigo inconsciente del que no sabe por qué.
El deseo incontenible, insoportable de comprenderlo;
de descubrir el complejo artífice de este sufrimiento.

La discordia interior,
la guerra incontrolable,
la contradicción,
el animal y el hombre,
la conciencia y la acción,
la voluntad y el goce,
el sí y el no.
El anhelo de perdonarse,
enfrentado al rencor.

La vehemencia incesante,
el ardor incipiente,
el esfuerzo al levantarse,
con los brazos ya debilitados,
invadidos de temor.

Faro interno, corazón,
dame coraje, revelación.
Demuéstrale al niño interno,
al adolescente padeciendo,
que solo es cuestión de armarse,
caminar entero,
de abrazar el dolor, 
y fortalecerse en su experiencia.
Sentir el poder del Valor.



viernes, 8 de abril de 2016

Noche

Quiero vivir en un casa,
con un techo de vidrio
largamente amplio.

Extenso hasta los rincones
más secretos del infinito.
Donde el vació llegue a ser vasto.

Que también esté bien alto,
Para ver de cerca las estrellas,
más alejadas del espacio.

Lejos de la polución lumínica,
que encinta a la frente las pestañas,
derritiendo los ojos ya sin párpados.

Quiero el silencio de la noche,
envolviéndome en penumbras,
y bañarme en tu luz pálida,
mi amada, helada Luna.

Refugiarme en mi cuarto oscuro,
iluminado solo a lumbre de candela,
exhibirme mis secretos más confusos,
descifrarlos en los juegos del poema.

Arte silenciosa,
callas ya mis penas.
Delicada en tu caricia,
atenuando el ardor en mis venas.

Madre de las prosas,
alimenta mis horas negras,
calma su ultrajante euforia,
con tus mágicas, sacras letras.

Acércame a lo más profundo de mi alma.
Allí donde he de flotar, solo si consigo hallar la calma.
Allí donde he de naufragar, arrastrado por mis traumas.
Donde he de encontrar mis raíces.
Quién soy yo.
Cuáles mis alas.

miércoles, 6 de abril de 2016

dame tu alma, te ayudaré a sanarla.

En ojos las miradas,
Revelan secretos,
Cuentan historias,
Desnudan los miedos.
Que aquel letrado
En materia de sentimientos
Podría develar.
Acertando en lo incierto.
Si eres uno de ellos,
Tendrás a tu disposición el poder
Desentrañar el tejido traumático,
Gran responsabilidad.
No descuides jamas tus palabras,
Pues el conocimiento,
Siendo herramienta,
Puede lastimar.
Y tales dotes no fueron diseñados
Por la matemática primordial
Para hacer ruinas de la debilidad.
Si no para destruirla
 y utilizar sus escombros
Para crear
Un ser humano nuevo.
Que se conoce a si mismo
Y no le teme a su sombra,
Lo hace avanzar.
Artistas hay en la música,
En los libros o en la pintura.
Serás tu artista si aprendes
A hacer de una charla,
El motivo emocional
Para querer evolucionar.