viernes, 28 de diciembre de 2018

Mascota del poder.

Hace rato he dejado de confiar en tí,
dama blanca que aparenta los ojos vendados…
pues a la postre se nota que a veces
te gusta espíar por debajo.

Que en tu balanza supuestamente imparcial,
pesan más los papeles y metales dorados,
que un estómago hambriento en la mente,
de una madre o un padre desesperados.

Hace rato he dejado de confiar en tí.
y por eso hoy te arrebato de la mano,
esa espada que blandes haciéndote ingenua,
motivada por el interés o la negligencia.

Te han pintado como la madre…
Pero eres hija del patriarcado.
Cuántos años han pasado,
cuántos ejemplos se han plasmado:

-De tu favoritismo por los hijos privilegiados.

-De tu ceguera selectiva ante un pueblo marginado.

-De tu danza financiada por los intereses corporativos del Estado.

-De tu acción benefactora de los que poseen el bastón de mando.
Por eso es que hace rato
he dejado de confiar en usted.
y hoy con furia le arrebato
esa espada que anda blandiendo pedante,

no siendo una guerrera de la verdad,
si no una mercenaria del interés.
Nunca ha hecho realmente su voluntad,
siempre ha sido una mascota del poder.



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