domingo, 10 de abril de 2016

El faro

El martirio auto-impuesto.
El látigo en la mano, apuntando a tu propia espalda.
El dolor en el alma, de origen misterioso,
manifestándose en actos que detrás de su máscara,
son auto-flagelo.

El castigo inconsciente del que no sabe por qué.
El deseo incontenible, insoportable de comprenderlo;
de descubrir el complejo artífice de este sufrimiento.

La discordia interior,
la guerra incontrolable,
la contradicción,
el animal y el hombre,
la conciencia y la acción,
la voluntad y el goce,
el sí y el no.
El anhelo de perdonarse,
enfrentado al rencor.

La vehemencia incesante,
el ardor incipiente,
el esfuerzo al levantarse,
con los brazos ya debilitados,
invadidos de temor.

Faro interno, corazón,
dame coraje, revelación.
Demuéstrale al niño interno,
al adolescente padeciendo,
que solo es cuestión de armarse,
caminar entero,
de abrazar el dolor, 
y fortalecerse en su experiencia.
Sentir el poder del Valor.



No hay comentarios:

Publicar un comentario