viernes, 8 de abril de 2016

Noche

Quiero vivir en un casa,
con un techo de vidrio
largamente amplio.

Extenso hasta los rincones
más secretos del infinito.
Donde el vació llegue a ser vasto.

Que también esté bien alto,
Para ver de cerca las estrellas,
más alejadas del espacio.

Lejos de la polución lumínica,
que encinta a la frente las pestañas,
derritiendo los ojos ya sin párpados.

Quiero el silencio de la noche,
envolviéndome en penumbras,
y bañarme en tu luz pálida,
mi amada, helada Luna.

Refugiarme en mi cuarto oscuro,
iluminado solo a lumbre de candela,
exhibirme mis secretos más confusos,
descifrarlos en los juegos del poema.

Arte silenciosa,
callas ya mis penas.
Delicada en tu caricia,
atenuando el ardor en mis venas.

Madre de las prosas,
alimenta mis horas negras,
calma su ultrajante euforia,
con tus mágicas, sacras letras.

Acércame a lo más profundo de mi alma.
Allí donde he de flotar, solo si consigo hallar la calma.
Allí donde he de naufragar, arrastrado por mis traumas.
Donde he de encontrar mis raíces.
Quién soy yo.
Cuáles mis alas.

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