martes, 12 de abril de 2016

De pecados fabricados.

Inasequibles tus labios.
Apartados de los míos,
por mis propios maleficios.
Maquiavélicos, macabros.

Fabricando cada paso,
cada palabra falaz,
cada madeja de mentiras,
para sentirme perspicaz.

Qué ingenuo pretérito.
Priorizaba mis propósitos
perdiendo mis principios,
perdiendo la pira en tus ojos.
Pues lágrimas brotaron,
cuando expuestos mis pecados,
extinguiendo aquel fuego,
exiliándome al pasado

Enterrado en tu memoria
acurrucado de agonía y letargo,
Me consuelo con el caos
y su obrar codificado,

demostrando que hoy,
eres mas grande,
y de lo que te he lastimado,
por lo menos, algo has sacado.

Sin embargo, en el fondo,
permanece injustificable.

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