miércoles, 13 de abril de 2016

Romper los huevos.

Romper los huevos. ¿Cuántas veces en la vida hemos usado esa frase tan incisiva como directa? Tan delimitante de nuestro territorio emocional, como guillotina terminante, intencionalmente en papel de verdugo de los actos ajenos, en pos de darle por fin un fin a las costumbres ajenas que tanto... bueno, nos rompen los huevos.
¿Cuántas veces hemos escuchado esas palabras, como colmillos de lobo en nuestro cuello?, dejando en pelotas al ego, frente a la audiencia de nuestros círculos sociales, sean cuales fueren, obligándonos (o al menos intentándolo) a sentir vergüenza por lo que estábamos haciendo. Incontables veces oímos ese verso, y reaccionamos a su brío asumiendo que no escondería ninguna metáfora entre sus recovecos.
Hoy me dí cuenta de algo muy importante, acaso menester. Recordando a Herman Hesse, y al cascarón del mundo que tiene que romper Emilio Sinclair para descubrirse a sí mismo, y a Fausto Aguirre citándolo en una de sus viejas canciones, “El ave rompe un mundo. Aquél que quiere volar, o tan solo de vuelta empezar, tiene que romper un mundo.”
Hay que romper los huevos gente. El problema... La cuestión, es que hay dos maneras de romper los huevos. Desde afuera y desde adentro. Pero, ¿Qué es el huevo? ¿Qué es afuera y qué es adentro?
“El huevo es el mundo. El ave rompe un mundo.”
El mundo son las estructuras. Las reglas del paradigma impuesto, establecido por la aceptación de “los otros”, “nosotros”, <<la sociedad>>. El sistema conceptual que cerca nuestros seres esenciales, los gritos del alma.
Y como dije antes, hay dos formas de romper los huevos; de romper el mundo:
El desde afuera: ¿Qué es lo que pasa literalmente cuando se rompe un huevo desde afuera? Se escapa el contenido. Se fuga desparramando la yema inerte en direcciones aleatorias, con el único destino de ser devorada por nuestros apetitos radicados en lo más primitivo, básico e impulsivo de nuestros instintos, o, se desvanece bajo la acción incesante del tiempo, como almuerzo de hormigas y gusanos, entre otros tantos.
Transformemos esa imagen en una metáfora:
Uno trata de romper las estructuras de un mundo. Un mundo que sabe que es una mierda. Un lugar falso, sinónimo de selva, donde reina el más pesado y violento de los seres humanos.
Si sos alguien sensato, tus sentimientos no van a hacer menos que pedirte que sumas los cimientos de ese oscuro caos, sepultando sus ruinas, suplicando que de tanto sufrimiento, aun se pueda sembrar algo. Ergo, el impulso nato de romper los huevos. Pero, rompiéndolos desde afuera, sin comprender las reglas de aquel mundo; sin entender que ese ser violento y famélico protege esas estructuras, y va a desmembrarte antes que permitirte hacer algo, lo único que vas a conseguir es fracaso, una yema inerte, arena o agua filtradas entre los dedos de las manos, la impotencia manifiesta por la falta de paciencia y/o inteligencia, de iniciativa o persistencia.
Ahora, por otro lado, está la opción de romperlo desde adentro. Y de la única manera en la que eso puede darse en concreto, es si de su interior emerge un pájaro. Resultado de paciencia y esfuerzo, de búsqueda interna y hallazgo, de tropezones y alzamiento, que una vez descascarada la corteza, liberado del encierro, pide vuelo, alimento, nado en cielo. Canto desbordado de su pecho. Crece, se expande, se sigue reproduciendo. Se vuelve semilla al viento. Hoja de otoño volando a ser sustento de algún otro árbol en invierno.
De lo que me di cuenta hoy, en fin, es que el huevo es nuestra sombra. Nuestras inseguridades, nuestros miedos. O bien, podría ser el sistema putrefacto en el que nos toco nacer. Este artificio asqueroso, productor de masivas miserias, que aquellos que tenemos corazón, anhelamos ver caer.
Pueden ser cualquiera de los dos, o los dos, ya que la expresión en lunfardo, es romper los huevos, y no él huevo. Sea como sea, por uno o por los dos, por favor: Rompé los huevos, pero hacelo a consciencia, rompelos desde adentro.

martes, 12 de abril de 2016

De pecados fabricados.

Inasequibles tus labios.
Apartados de los míos,
por mis propios maleficios.
Maquiavélicos, macabros.

Fabricando cada paso,
cada palabra falaz,
cada madeja de mentiras,
para sentirme perspicaz.

Qué ingenuo pretérito.
Priorizaba mis propósitos
perdiendo mis principios,
perdiendo la pira en tus ojos.
Pues lágrimas brotaron,
cuando expuestos mis pecados,
extinguiendo aquel fuego,
exiliándome al pasado

Enterrado en tu memoria
acurrucado de agonía y letargo,
Me consuelo con el caos
y su obrar codificado,

demostrando que hoy,
eres mas grande,
y de lo que te he lastimado,
por lo menos, algo has sacado.

Sin embargo, en el fondo,
permanece injustificable.

domingo, 10 de abril de 2016

El faro

El martirio auto-impuesto.
El látigo en la mano, apuntando a tu propia espalda.
El dolor en el alma, de origen misterioso,
manifestándose en actos que detrás de su máscara,
son auto-flagelo.

El castigo inconsciente del que no sabe por qué.
El deseo incontenible, insoportable de comprenderlo;
de descubrir el complejo artífice de este sufrimiento.

La discordia interior,
la guerra incontrolable,
la contradicción,
el animal y el hombre,
la conciencia y la acción,
la voluntad y el goce,
el sí y el no.
El anhelo de perdonarse,
enfrentado al rencor.

La vehemencia incesante,
el ardor incipiente,
el esfuerzo al levantarse,
con los brazos ya debilitados,
invadidos de temor.

Faro interno, corazón,
dame coraje, revelación.
Demuéstrale al niño interno,
al adolescente padeciendo,
que solo es cuestión de armarse,
caminar entero,
de abrazar el dolor, 
y fortalecerse en su experiencia.
Sentir el poder del Valor.



viernes, 8 de abril de 2016

Noche

Quiero vivir en un casa,
con un techo de vidrio
largamente amplio.

Extenso hasta los rincones
más secretos del infinito.
Donde el vació llegue a ser vasto.

Que también esté bien alto,
Para ver de cerca las estrellas,
más alejadas del espacio.

Lejos de la polución lumínica,
que encinta a la frente las pestañas,
derritiendo los ojos ya sin párpados.

Quiero el silencio de la noche,
envolviéndome en penumbras,
y bañarme en tu luz pálida,
mi amada, helada Luna.

Refugiarme en mi cuarto oscuro,
iluminado solo a lumbre de candela,
exhibirme mis secretos más confusos,
descifrarlos en los juegos del poema.

Arte silenciosa,
callas ya mis penas.
Delicada en tu caricia,
atenuando el ardor en mis venas.

Madre de las prosas,
alimenta mis horas negras,
calma su ultrajante euforia,
con tus mágicas, sacras letras.

Acércame a lo más profundo de mi alma.
Allí donde he de flotar, solo si consigo hallar la calma.
Allí donde he de naufragar, arrastrado por mis traumas.
Donde he de encontrar mis raíces.
Quién soy yo.
Cuáles mis alas.

miércoles, 6 de abril de 2016

dame tu alma, te ayudaré a sanarla.

En ojos las miradas,
Revelan secretos,
Cuentan historias,
Desnudan los miedos.
Que aquel letrado
En materia de sentimientos
Podría develar.
Acertando en lo incierto.
Si eres uno de ellos,
Tendrás a tu disposición el poder
Desentrañar el tejido traumático,
Gran responsabilidad.
No descuides jamas tus palabras,
Pues el conocimiento,
Siendo herramienta,
Puede lastimar.
Y tales dotes no fueron diseñados
Por la matemática primordial
Para hacer ruinas de la debilidad.
Si no para destruirla
 y utilizar sus escombros
Para crear
Un ser humano nuevo.
Que se conoce a si mismo
Y no le teme a su sombra,
Lo hace avanzar.
Artistas hay en la música,
En los libros o en la pintura.
Serás tu artista si aprendes
A hacer de una charla,
El motivo emocional
Para querer evolucionar.

domingo, 3 de abril de 2016

la silueta, la escencia

El perfil alto.
La firmeza de la quijada.
La mirada fijada al vacío
Indagando la existencia.


El aura azul,
La determinación.
La mejilla esperando el beso,
La silueta el abrazo.


La frente altiva hacia el espejo,
El semblante incisivo.
La seguridad al preguntar. Aprendés.
Olés. Observás. Saboreás.
Nada de lo que te rodea,
Podría hacerte mal.


Mi desvarío,
Tu certeza.
El desencuentro.
Un apagón.


La pereza,
Tener miedo.
Destrucción.


El tic tac inevitable,
Empuja esas escenas
A la memoria.


El arrepentimiento, lamentable.
El anhelo de otra chance,
Tratar de hacerlo mejor.


Con vos, sin vos.
No importa la imagen.
Solo el amor

sábado, 2 de abril de 2016

Desfragmentar lo establecido.


Decinos la verdad...
Querrias seguir con esto?
Dejar abajo el ego
Para superarnos en un momento.
Si no hace falta pelear,
Y venimos desnudando los muertos,
Ya solo para tratar de figurar,
Sin que en realidad
Identifiquen nuestros sueños.


Démonos un beso.
Yo en tu frente,
Tu en mi cuello,
No hagamos que salga vapor
Si es para la destrucción.


Abramos el libro de las memorias palabras, deseo en saliva buscando creación.
Que sabíamos que todo camino
Sería montañas, con ripios, mesetas,
Lagunas, hiel y calor.
Sigamos adelante, si eso es lo que al fin planeamos, que nada nos detenga,
Unidos por las manos al sol.
No hay mal que por bien no venga,
Callemonos a besos y enfrentemos a dios