-Un escrito por día.
-¿Podrás lograrlo? ¿Durante cuánto tiempo?
-No tengo respuestas claras a esas preguntas... Creo que hasta que haya escrito una novela, o tenga la práctica suficiente como para lograrla. El tiempo lo va a determinar el efecto que genere en mí escribir un algo por día... Creo... No sé, ni siquiera empecé el primero... Tengo muchas dudas todavía... Pero bueno, al fin y al cabo estoy en el eterno camino a descubrirme... Yo no se si la vida se va a repetir o qué... Si voy a reencarnar. Si hay un cielo o un infierno. Ya no me preocupan esas cosas. En éste momento de mi vida estoy más ocupado tratando de comprender qué quiero hacer ahora, y quizás escribir me ayude a hallar esas respuestas.
Desde el día en que la vida me presentó el aquí y ahora (aunque a primera escucha eso suena simple de llevar a cabo), me siento más confundido qué nunca... Significó para mi una muerte, el derrumbe de mi sistema de creencias, una sorpresiva fisura en la base de mis proyecciones. Porque... De qué fundamento podrían sostenerse todas mis ambiciones por las que tanto tiempo pasé trabajando si solo he de enfocarme en el Presente. Y no estoy hablando de trabajar arduamente por un buen sueldo, o de desvelarme noches enteras estudiando por alcanzar un título que me asegure una posición económica envidiable. Me refiero a cosas mas cotidianas. Tener un hogar, formar una familia, tocar en una banda, nada muy ostentoso ni rebuscado.
Presente, sinónimo de regalo. Regalo que viene con la Libertad de accesorio. Libertad, que cuanto más amplia es, más puede pesar. Porque cuando uno es libre lo único que puede hacer es tomar decisiones, y el tomar decisiones nos carga de responsabilidad, y en ese intrincado juego la Libertad que tanto ansiamos, se convierte en un arma de doble filo, que disfrazada de hermosa mujer puede esconder a la Sirena, el monstruo que nos lleva a saltar al océano en un incontrolable impulso sediento de lo que se supone sea el sentimiento más puro y noble, el Amor.
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