Miro esa foto y me acuerdo de todas las veces que pusiste esa cara...
Esa cara caliente que incineraba la distancia...
Y pienso que te sacaste esa foto para mí,
y que en algún lugar de tí todavía me quieres dueño de tus labios...
Pero cómo alguien osaría poseer a alguien más...?
Más aún, como podría yo creerme acaso, dueño de tus gestos?
Fatal.
Y después de tanto calor, frialdad...
Porque la razón de ese gesto siempre fue quemar, incendiar la distancia con el fin de aproximar...
Pero ya no soy yo el fotógrafo...
Y ahora lo único que quiero quemar, son esas fotos, y olvidarme de esos gestos, porque tampoco son tuyos, se pueden mimetizar, y algún día...
en alguien más...
o en vos también...
Ya quién sabe?
Si me vi al espejo, y ni mis gestos me pertenecieron alguna vez...
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