Ésta noche me haría bien tu compañía. Hacer el amor con las ventanas abiertas. Gritando el placer a la vida, poesía en onomatopeyas.
Tender la cama para destenderla. Volver a tenderla sin salir del colchón porque nos da paja levantarnos.
¿Son necesarias esas posiciones de gato?¿Pedirme así, más, torturando, sabiendo que no me voy a poder negar aunque me sienta acabado?
Volver a destenderla, y ya después, nos importa un carajo.
Sentir tus latidos en mi pecho... adentro de mi pecho. Y que te des media vuelta.
¡Nunca me había gustado tanto que me den la espalda!
Porque tu espalda, dama, no separa. Incita, invita, aproxima y rima con mis ganas de dormir de cucharita.
Sentir tus piernas que queman, húmedas. Mi vientre que en cada respiro se expande y choca con tu piel, mis brazos rodeandoté, mis manos que se hunden en miel, y tu aliento que sube lento el tempo.
Menos mal que esa ultima vez no tendimos la cama, habríamos perdido el tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario