martes, 4 de febrero de 2014

Ha Ser Nos

que ganas de hacerte el....
y hacerme...
y que me hagas...
y hacernos...
y ser.

Y vivir el momento

Quiero que me enamores.

Quiero que cuando aparezcas me rompas la cabeza...

ya sabes de lo que hablo. Aunque no nos veamos.
quiero que el primer vistazo sea un hachazo,
me abra al medio las estructuras y me enfrente a mis miedos.
sin tiempo, quedarme sin aliento.
que sientas lo mismo...

y vivir el momento.

Y que tu cuerpo sea tan delicioso como el vino...

Como me excita servir un vino espeso, e imaginarme que lo tomo con vos cruzándonos por los brazos, saborearlo, anticipando en su aroma, el perfume de tus labios. Y la música de tu voz en discursos filosóficos, embriagados, no solo de alcohol: de nosotros, nuestras escencias tan naturalmente siendo atraídas en un juego de miradas y entendimiento, comprensión, deseando el abrazo, la aproximación, el beso. La película que terminaremos dejando para otro día a los 10 minutos del comienzo, y que aun después de los créditos, si por nuestros cuerpos fuera, seguiría en reproducción. Y ver el amanecer, filtrado entre los párpados.
Pero hoy no estamos juntos. Solo un recuerdo puede acercarse a esa imagen, o una idealización, ya que el recuerdo de esa persona, hoy no Es, y mañana se haya en otro ser. No me conformo con ninguna de las dos, quiero la real, no la imaginación. Tomo el vino solo, lo apuro a tragos largos, ahogando en él la imagen de tus aun inexistentes labios. Me doy media vuelta y tiro la ultima copa al piso en un error, que dolor... pero será acaso que te estés acercando?

Crearte para amarte.

Sigo soñando con vos.
Nos cruzamos en alguna fiesta de esas en las que no hace falta alcohol, donde las sonrisas de por sí solas nos embriagan. 
Nuestras miradas se chocan cara a cara, y aumenta la tensión, nos prestamos mas atención. Nos prestamos los labios; qué solidarios en tiempos tan solitarios. 
Nos compartimos el brillo de los ojos seduciendonos, 
los cuerpos, 
las caricias,
los besos, 
el abrazo, 
la cercanía. 
Tu cuerpo... 
que bien se sentía protegerlo entre mis brazos... 
Tu cuerpo... 
tan fantasmal, 
imaginado, 

porque claro... 

no existís, 
y yo acá recordándote entre mis sueños. 
Despertándome y encontrando tu colita de pelo, verde, ahí en el piso de la vereda. 

Ojalá te estés materializando.

Recordando con melancolía aquel futuro deseado.

Ésta noche me haría bien tu compañía. Hacer el amor con las ventanas abiertas. Gritando el placer a la vida, poesía en onomatopeyas.
Tender la cama para destenderla. Volver a tenderla sin salir del colchón porque nos da paja levantarnos.
¿Son necesarias esas posiciones de gato?¿Pedirme así, más, torturando, sabiendo que no me voy a poder negar aunque me sienta acabado?
Volver a destenderla, y ya después, nos importa un carajo.
Sentir tus latidos en mi pecho... adentro de mi pecho. Y que te des media vuelta.
¡Nunca me había gustado tanto que me den la espalda!
Porque tu espalda, dama, no separa. Incita, invita, aproxima y rima con mis ganas de dormir de cucharita.
Sentir tus piernas que queman, húmedas. Mi vientre que en cada respiro se expande y choca con tu piel, mis brazos rodeandoté, mis manos que se hunden en miel, y tu aliento que sube lento el tempo.
Menos mal que esa ultima vez no tendimos la cama, habríamos perdido el tiempo.