jueves, 14 de febrero de 2013

"Vacío" bar, reflejo.


-No hay errores pibe. Estás equivocado.- El humo inundaba el aire, el vino nuestra sangre... ¿O era el vino nuestra sangre?.
-Eso a lo que vos le decís errar,
es caminar,
y en el proceso tropezar,
y caer.-
El negro se desplegaba en todo el ambiente, era vacío o algo parecido, solo había una luz sobre nuestras cabezas, las sillas, la mesa, las copas, el cenicero; la barra a un par de metros, y el cantinero. El piso... Bueno, el piso también era ese vacío. La música, el tango que invadía nuestros oídos, o por lo menos los míos, jamás pude descubrir de dónde venía.
-Desde tu lugar o aprendiendo a volar. Ni si quiera cuando sabías lo que te esperaba estás en falta, hasta me tomo el atrevimiento de decirte que menos aun ahí. Que era lo inevitablemente imposible de esquivar. Como una bala, si la esquivabas, tarde o temprano te ivas a dar cuenta de que tu vida no era real, como en la pelicula esa... ¿Cómo se llamaba? Bueh! No importa demasiado, lo que quiero decir es que cuando algo te atraviesa, sentís tu carne. Cuando estás muriendo ves con total claridad lo que es estar vivo. Y si andubiste dormido, como estas balas no están formadas de materia, si no de espíritu y experiencia, tenés la posibilidad de revivir, porque el espíritu es inmortal. No en el sentido de que vas a reencarnar, si no que tu espíritu va a resurgir de entre tus ruinas, como el fénix. En todo renacimiento uno adquiere el conocimiento del pasado, y aplicando la alquimia humana de la conclusión consciente nos volvemos capaces de mejorar nuestro presente. Utilizar esos vestigios para hacer un mejor castillo. Uno más acorde al ahora que nos concierne, con los cuartos y talleres necesarios para seguir en desarrollarnos, y crecer.-
Bum. Un estruendo En mi pecho un agujero. Sangre entre mis dedos. ¿O era vino? Mi copa ahora también estaba rota, aunque seguía de pié y todavía cargaba un sorbo de vino. ¿O era sangre?. El tipo de traje y sombrero se levantó, apoyó una mano en la mesa y me miró. Tenía mi mirada aunque no del todo mi cara.
Bum! Bum! Bum!
Esta vez si sentí la presión del impacto. Como me atravesaban las balas despacio, pero sin dolor.
-Cada una de estos estruendos que penetran tu cuerpo, son esas giladas a las que vos le decís errores.
-Bebí el sorbo que quedaba de vino.- Yo les digo truenos. Los retumbantes ecos aturdidores de las consecuencias de mis actos. Conmigo no te podés hacer el boludo pibe, te conosco más que yo, y acá entre nos, sabemos muy bien los dos que somos tipos conscientes. Entonces, si eras consciente... ¿Donde metés al error? A vos lo que te pasa es que sos un codicioso de aprendizaje, te embriaga vivir la experiencia y pararte al borde del abismo para sentir como te envenena el vértigo. Y la caída cuando te tienta el fondo precipicio, sabiendo que te vas a estrolar contra el suelo. Pero es así, nos encanta, porque más allá del dolor o la caricia, lo que nos vale a nosotros es vivirla.-
¿Con quién carajo hablaba? Me sentía en un barsito del Pandemonium... ¿Era el diablo ese loco?
-Mañana me lo vas a agradecer pibe, porque de última, si no eras consciente simplemente ignorabas, y al ignorante no se lo puede encadenar por ser un pelotudo, también sufrirá las consecuencias, pero a ese si que no se lo puede encadenar.- Bum! Y vuelvo a estar parado frente a mi espejo, mirandome a la mirada que miraba en ese tipo que me hablaba.

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