domingo, 6 de mayo de 2012
Aprendizaje.
Ví tu rostro apagado, y sentí el volumen de esa sombra penetrándome el alma. Lamento haber tenido que encontrarme en las penumbras para comprender donde estaba parado; que haya sido necesario que se pierda la existencia para ver la silueta de la ausencia y sentir su voz fría acercándose por la nuca. No me arrepiento. Incluso dar vueltas en círculos es ir hacia adelante, ya que después de tanto girar, en algún momento nos darémos cuenta que el paisaje se repite, que los errores que cometemos tienen el mismo tono, y que lo bello pierde su belleza al abusar de su presencia. Pero sí puedo decirte que lo siento, y ahora en la oscuridad mís pupilas se dilatan y aprenden a ver mejor, mientras que lo que no llega a mis ojos, lo escucho, o lo siento en el corazón.
Todo aprendizaje conlleva un proceso, que es absolutamente propio, ya que no hay una forma de hacer las cosas, nadie puede decir qué de esa forma no se va a llegar al fin. Siempre que se tenga claro el fin, pero obviamente teniéndolo claro, el medio es solamente el medio, no es más que la forma que buscamos para cumplir ese objetivo, ya que yo puedo hacer música con una guitarra o con un piano, o con ramas, y nadie es dueño de decir que no estoy haciendo música por estar activandola con ramas. Ensima de esto, ningún aprendisaje es un método que utilizarémos toda nuestra vida, porque la evolución el crecimiento, es mejorar, buscar la mejor forma, y uno puede sentirse en su mejor forma Hoy, pero mañana por causalidad, necesidad, o divagación en experimentos, uno puede encontrar una herramienta que sea más eficaz para ese Hoy que es mañana. Hay que aprender a escuchar, a no gritar, a no perder la paciencia, a envolver la ira en tolerancia e inundarla de amor. Hay que aprender de los árboles que observan estáticos, siempre creciendo hacia la luz, siempre cambiando su follaje. Siempre tan firmes en su lugar, en sus raices. Hay que aprender a callarse la boca y no querer ser el único que tiene la voz y la decisión. Hay que aprender a tocar en una banda y no querer sobresalir, y dejar sonar a los demás, y a apreciar la música que están sacando de sus cuerpos. Hay que aprender del silencio.
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