Rastreo, como un sabueso.
Olfateo mis sábanas,
buscando un vestigio.
Un recuerdo aún vivo,
Un recuerdo aún vivo,
de que te desparramaste en mi cama,
hasta casi haberte disuelto.
hasta casi haberte disuelto.
Pero no,
no hallo rastro del perfume que me droga,
el que habita en tu cuello
y me da motivos para sentirme vampiro.
No. En su lugar hay algo distinto.
El perfume de los dos,
El perfume de los dos,
el olor a beso… y a transpiración,
que emergió siendo magma y acero,
fundiéndose, floreciendo,
y su humo no fue negro,
y su humo no fue negro,
era agradable como el incienso.
Se ha impregnado a las paredes.
Huelo el espacio…
Huelo el espacio…
Está en todos lados…
Se me ha metido adentro.